Si dices negro, es blanco; si dices blanco, es negro. La gama de grises ha desaparecido como por arte de birlibirloque, y el diálogo, también.
Discutir como forma de reafirmación parece la tónica general en esa etapa de la vida que suele comenzar sobre los catorce años y puede abarcar el siguiente lustro.
A cualquier persona madura y equilibrada, le parece un desatino que se pretenda convivir en un ambiente incómodo con la gente a la que se quiere; pero, al parecer, cuanto más te quiere un adolescente más te arrea.
El caos es el medio en el que más a gusto se encuentra. Un calcetín por aquí, una camiseta por allá, todo tirado por el suelo.
¿Te has lavado los dientes? ¡Bebe agua! ¡No te acuestes tarde! ¡Come sano! Las mismas cantinelas un día tras otro. Tú ya no eres una madre o un padre; eres un loro cansino que ha entrado en bucle.
También nos cuesta comprender que los amigos de un hijo, que tienen su misma edad o parecida, sean los que mayor influencia puedan ejercer sobre él, pues poseen su misma inexperiencia ante los envites de la vida.
¿Cómo una persona, que era una superheroína hasta hace poco, ha podido transformarse en una carca que no entiende de nada? ¿Cómo ha surgido esa trinchera que nos separa?
La buena noticia es que los adultos también fuimos adolescentes algún día y lo superamos. Creímos saber más que nuestros padres, nos sentimos incomprendidos y desubicados, no nos gustaba nuestro físico, queríamos comernos el mundo…
Tranquilos, la vida siempre sigue su curso y nuestros adolescentes también crecerán, y superarán sus desasosiegos. La tormenta hormonal escampará y regresará la paz al hogar. Entonces aflorará la verdadera personalidad del joven y fructificarán las enseñanzas de todos esos días, noches, meses o años de desvelos… Y descubriremos un tipo de relación que ni siquiera sabíamos que existía. Podremos mirarnos de frente, de igual a igual, de madre o padre a hijo, mediando el amor más incondicional que existe: un querer que olvida los malos ratos y los disgustos, y puede con todo.
Ánimo. ¡Time goes by!

