En una estación en la que los días se acortan, pasamos más tiempo en casa. Así que, como veréis, yo lo he aprovechado y he disfrutado con nuevas y variadas historias. He leído títulos que ocupan puestos destacados en las listas de «los más leídos», así como títulos de escritores que circulan fuera del sistema editorial más ortodoxo pero que llegan con una fuerza nada despreciable. Además, también he tenido tiempo de corregir mi segunda novela y ya os adelanto que llegará a las librerías la próxima primavera, si todo va bien.
El otoño no tiene por qué ser una estación gris. Todo depende siempre de nuestra mirada, del enfoque que le demos a lo que nos sucede. Como todo en la vida, es una cuestión de actitud. Lo vemos a todas horas. Hay gente que ante un mismo hecho se lleva las manos a la cabeza; otra, se hunde en un cenagal… Pero también la hay que ni se inmuta, que filtra la información y los sentimientos, y se deja llevar por el destino, confía. Menudos sofocones absurdos nos cogemos por circunstancias que no nos acompañarán por mucho tiempo. ¿Para qué entonces?
Bueno, pues elegid un libro y relativizarlo todo. Desde que el mundo comenzó a girar, solo hay una cosa que no tiene solución, y tampoco la necesita.
Ahí van mis recomendaciones para que disfrutéis de la mantita y el sofá durante este invierno. Con lo que tenemos alrededor estos días, qué mejor manera de aprovechar el tiempo sin correr riesgos innecesarios. A mí, la Feria del libro de Valencia me insufló unas ganas enormes de leer. Fui tres veces y, claro, acabé cargada de libros que he disfrutado enormemente. He encadenado uno tras otro y he sufrido, vibrado, gozado… No os los perdáis. Además, también son un buen regalo de Navidad.
-El juego del alma, de Javier Castillo.
Un hecho macabro, que bien podría ser real, da pie a una novela de suspense que me enganchó conforme fui avanzando en la lectura. Me gustaron sus personajes, muy bien definidos, atractivos, cada uno en su estilo. Una protagonista con grietas siempre atrapa al lector. Definitivamente, hay juegos en los que es preferible no participar. Lo malo viene cuando te das cuenta demasiado tarde.
-A fuego lento, de Paula Hawkins.
Original novela en la que confluyen varias historias, todas muy bien hiladas. Una de ellas, contada de atrás hacia adelante, me atrapó especialmente. Las demás, abocadas a converger en un punto, están protagonizadas por personajes con cicatrices que les condicionan de por vida. Me despertó las ganas de leer después de haber pasado unos días de sequía, pues me gustan especialmente los protagonistas que viven con dolor, que tienen heridas sangrantes que llevan al lector a ser benevolente con sus faltas. Va de menos a más. El final me gustó especialmente. Da unos giros inesperados que te mantienen en tensión.
-Todo lo que olvidé, de Margarita Quesada.
Historia de doscientas páginas, de temática original, que ahonda en los sentimientos más profundos del ser humano. Algunos lectores podrían decir que el protagonista, Roberto, un niño que nació viejo, tiene un toque cómico; para mí, es un personaje lleno de ternura y sensibilidad.
-Paz y sosiego, de Enrique Arnau.
Analiza la vida cotidiana de los miembros de una pandilla: relaciones, defectos, traumas… Me ha recordado a las tragicomedias de lengua inglesa. Es de lectura rápida, con un brillante giro final que da sentido a toda la historia y te deja pensativo, te toca la fibra sensible. Los beneficios de su venta van destinados a Casa Caridad.
-El italiano, de Arturo Pérez-Reverte.
Una vez más, la prosa impecable de este autor me hizo picar el anzuelo desde las primeras páginas. Se trata de una aventura muy interesante que describe algunos hechos reales, sucedidos durante la Segunda Guerra Mundial entre Algeciras y Gibraltar, aderezados con una tierna historia de amor, narrada, por cierto, con una sensibilidad exquisita. Supervivencia, patriotismo, la lucha por subsistir y, entre medias, lo que mueve el mundo: el amor. La recomiendo absolutamente. Reúne dos componentes que a mí me fascinan: el mar y un buen romance. Por las noches, apagaba la luz más tarde de lo recomendable por querer avanzar en la historia, no te digo más.
-Más allá de la tristeza, de María García-LLiberós.
Intensa historia que me hipnotizó. Repasa los estereotipos sociales de manera brillante, las trampas en las que caemos, cómo un simple comentario puede sembrar una semilla que terminará germinando. A veces, es necesario regresar al punto de partida para cuadrar el círculo. Como sabréis los que me leéis, los secretos son un tema recurrente en mis historias. Me pregunto si tenemos derecho a rebuscar en el pasado de otras personas, si podemos desempolvar sus secretos, si estos desencadenarán reacciones irreparables, si serán una chispa que provocará un incendio… Bueno, pues mi tocaya va más allá y escribe una brillante historia en la que el protagonista entabla una sólida y sana relación con su pareja después de confesarle un secreto nunca antes revelado. Ese misterio que ve la luz por primera vez se convertirá en la llave que abrirá un arcón lleno de sentimientos. También para el lector.
-Una tienda en París, de Máxim Huerta.
De mi compañero de caseta en la última Feria del libro de Valencia solo puedo decir que, además de tener un gran charme, escribe maravillosamente, como ya comenté tras leer La noche soñada y Con el amor bastaba. Me encanta su sensibilidad, su habilidad para crear personajes con un alma que penetra en la del lector. No puede haber nada más satisfactorio para un escritor. En esta historia, un simple objeto antiguo comprado en una tienda de Madrid llevará a la protagonista hasta París, donde su vida dará un vuelco definitivo. Si tienes ganas de sumergirte en el París de Coco Chanel, de Modigliani, de los pintores bohemios, no lo dudes, es tu libro.
-La bestia, de Carmen Mola. Cuarta novela que leo de «esta autora». Está en su línea: thriller bien escrito, bien hilado y ambientado, aunque no tan gore como los anteriores. Interesante de principio a fin. Con una mezcla que le asegura el triunfo (novela histórica y de suspense), se desarrolla en el siglo XIX, en un Madrid sumido en una epidemia de cólera que acentúa las diferencias sociales y culturales. Niñas desaparecidas, una bestia misteriosa, un anillo con dos mazas cruzadas, reuniones clandestinas, los carlistas… Justa merecedora del premio Planeta con el que se ha alzado este año.
-En blanco y azul, de Carmen Villafuertes. Es la segunda novela suya que leo. La primera fue Esa quizá no soy yo. Carmen posee un alma de poeta que escribe novela. Es intensa, auténtica, capaz de dejar de lado el pudor y mostrar sentimientos desgarrados. Sus historias me enganchan de tal manera que puedo leer 174 páginas en 24 horas: necesito saber cómo termina, dónde irá a parar ese huracán de emociones. Además, es de esas personas auténticas que una se alegra de haber conocido. Pura vida.
-Dermografismo en mi pecho, de Laia Sitjá Prieto. Joven promesa a la que le auguro mucho recorrido. Su obra es un compendio de sentimientos. Nadie puede expresar tanto dolor por un amor perdido como quien quiere con esa intensidad y pureza y es capaz de dejar partir al ser amado deseándole lo mejor. Laia quiere mucho y quiere bien, algo no muy común hoy en día. No hay reproches ni cuentas que saldar… Hay entrega y generosidad, sinceridad y heridas, AMOR PURO del de verdad, del que todos anhelamos.
-Amapolas en Octubre, de Laura Riñón Sirera. Magnífica edición ilustrada por Fernando Vicente, una oda a la literatura. Es una novela dulce y amable que ahonda en los sentimientos familiares, ese caldo de cultivo que saca lo mejor o lo peor de los seres humanos. La protagonista, una librera de enorme sensibilidad, se sirve de los libros de grandes autores (Dickens, Camus, Alcott, Laforet, Lee, Neruda, Plath, Shakespeare, Tolstói, Woolf, Huges y Némirovsky) para ahondar en los diferentes traumas y relaciones que se establecen dentro de una familia, que bien podría ser la tuya o la mía. Una gran historia de amor, una gran amistad, la relación entre dos hermanos, con una empleada… Sentimientos a flor de piel. También toca temas duros que, por desgracia, están de moda. Pero no quiero adelantar nada más.
Hacedme caso, pasad por vuestra librería de confianza y elegid uno de estos títulos. No os quedaréis indiferentes, os lo aseguro. ¡A disfrutar!

