Lecturas del invierno

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Una vez más, termina una estación y comienza otra, con la buena noticia de que la actual llegará cargada de sol, flores y alegría en las calles, que buena falta nos hace. Os paso una lista de las novelas que más he disfrutado durante el frío invierno, deseando que os amenicen las tardes de confinamiento.

-Las cinco estaciones de Vivaldi, de Emi Zanón.

Novela romántica de las buenas, no en vano fue finalista del XXXVI Premio de Novela Felipe Trigo y, posteriormente, ha sido nominada a los Premios de la Crítica Valenciana 2021, en la modalidad de narrativa. Celebraría que se lo dieran. La trama es muy atractiva. Traslada al lector a la Venecia de 1712 con gran maestría en el vocabulario. Me encantó el ritmo. Me atrapó la historia. Me recordó los buenísimos ratos que pasé hace años leyendo Jane Eyre. La recomiendo absolutamente.

Su autora es, además de buena escritora, una mujer encantadora. Tuve la suerte de coincidir con ella en La tarde con Marina, en Plaza Radio, y congeniamos al instante. Pero no recomiendo la novela por eso, sino por sus méritos.

 

-La sonata del silencio, de Paloma Sánchez Garnica.

 

Un novelón. Se trata de una historia muy bien escrita, muy bien hilada y ambientada. Vi la serie hace algún tiempo. Aunque no recordaba la trama, pude leer la novela poniéndole a Marta Ribas, un personaje redondo, el rostro de la actriz Marta Etura. Todo un lujo, sin duda.

Me robó muchas horas de sueño: tiene 1.073 páginas y muchos capítulos finalizan dejándote con la miel en los labios, con ganas de continuar. La disfruté enormemente, pero también la sufrí, porque está tan bien construida que te metes en la piel de los personajes femeninos, mujeres víctimas de un cinismo social muy doloroso durante la posguerra española, que vivieron subyugadas a sus maridos o padres, padeciendo situaciones muy crueles, de escalofriante desigualdad. Hubo capítulos que me dejaron muy tocada, dolida. Por el contrario, también se narran grandes historias de amor que hacen que la balanza se equilibre.

¡Es una novela imprescindible!

 

-Un caballero en Moscú, de Amor Towles.

 

Maravillosa novela. Al principio me costó acostumbrarme a su ritmo relajado porque llevaba mucho tiempo leyendo novelas trepidantes. Pero una vez me habitué, que fue enseguida, disfruté muchísimo. La trama es original. Te traslada al Moscú posterior al derrocamiento del régimen zarista. El protagonista es un aristócrata mágico que posee un sentido del humor fino y agudo con el que describe las actitudes humanas más hondas, tanto las nobles como las indignas. Da una lección de resignación, de cómo todo puede tener un lado positivo, de cómo la elegancia personal distingue a unas personas de otras. El final es inesperado. La recomiendo para los amantes de la buena literatura, para quienes disfrutan con las descripciones detalladas, del análisis profundo de los diferentes comportamientos humanos… ¡Un placer para los sentidos! No me extraña que llegara al puesto número uno en la lista de The New York Times.

 

-Delparaíso, de Juan del Val.

 

Número uno en ventas durante varias semanas. Ácida crónica social con un ritmo ágil de lectura. Describe una sociedad plural en la que muchos no son lo que parecen. Pasas del conflicto moral a la ternura o de la curiosidad al desprecio con solo cambiar de párrafo. Buena elección para un fin de semana desenfadado.

 

-Especie, de Susana Martín Gijón.

 

Me enganchó tanto como su predecesora, Progenie. Dos novelas policiacas muy bien hiladas, que te enganchan desde el primer párrafo y no pierden en ningún momento el interés. Me encanta esta escritora que describe las escenas de mayor intriga de una forma magistral. Te hace picar el anzuelo y no lo sueltas hasta llegar a la última frase. Las dos novelas son muy entretenidas e interesantes, bien documentadas sobre los temas que tratan.

 

¡A disfrutar, queridos lectores!

 

 

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