No tengo palabras para expresar la inmensa gratitud que siento por la tarde que vivimos ayer durante la presentación de La danza del pulpo, mi segunda novela publicada con la editorial NPQ editores.
Cuando a las cuatro de la tarde vi que se despejaba el cielo y salía un sol radiante, intuí que todo iba a ir bien. Llegué a Àtic, la terraza del Palau Alameda con tres cuartos de hora de antelación y mi sorpresa fue que ya encontré a gente que acudía al evento. Sonrisas, conversaciones distendidas, gestos de cariño fueron una constante durante toda la tarde.
Paz Navarro, mi editora, con su soltura habitual, dio comienzo a la presentación con unas palabras muy cariñosas que le agradezco de corazón. Es una trabajadora incansable que sabe muy bien por dónde pisa. Honesta y segura de sí misma, me transmite tranquilidad y confianza en lo que hacemos. La siguiente persona en coger el micrófono fue mi querida Emi Zanón. A Emi la conocí en Plaza Radio, cuando en noviembre de 2020 nos hicieron una entrevista conjunta en el programa La tarde con Marina, en la que ella hablaba acerca de su novela Las cinco estaciones de Vivaldi y yo, de El retrato de Clara. Conectamos desde el primer segundo. Emi es una escritora que emana una luz y un positivismo muy destacables. Escribe historias protagonizadas por personajes valientes, de gran sensibilidad y sabiduría, que son, sin duda, un reflejo suyo. Pues bien, ayer tuve la suerte de contar con su apoyo para presentar mi novela, una historia de superación personal que ahonda en los sentimientos y emociones que todos podemos experimentar en un momento dado. Hay risas y dolor, huidas y retornos, rupturas y reconciliaciones; también bucea en el tráfico de obras de arte, convirtiéndose la historia en el reflejo en un espejo del loco mundo en el que vivimos.
Nos acompañaron compañeros de la editorial tan queridos como Enrique Arnau, autor de Paz y sosiego, que ya va por la cuarta edición; la crítica literaria Elvira López; Margarita Quesada, que realiza interesantes entrevistas a escritores en La escalera de Margarita (Instagram); Antonio Jordán, de Jordán Joyeros, acompañado por su encantadora mujer, Beatriz Maset, una profesional del marketing; Begoña Cabrera, de la inmobiliaria Verte Casa, el magnífico fisioterapeuta Roberto Vila… Vamos, un montón de amigos, amigas y familiares que me resulta imposible nombrar, por lo numerosos, que hicieron que la tarde fuera inolvidable para mí.
Charlamos sobre las diferentes formas de escribir (con mapa o con brújula), acerca de los sentimientos y emociones que mueven el mundo… Cada una de las personas que me acompañó puso su grano de arena para que la reunión se convirtiera en un acto entrañable que me lanzó a una nube de la que todavía no he conseguido bajar. Y espero no hacerlo durante un tiempo.
GRACIAS, GRACIAS Y MÁS GRACIAS A TODOS Y CADA UNO DE LOS QUE AYER ME ACOMPAÑASTEIS POR VUESTRO APOYO Y CARIÑO. ESPERO QUE NOS VEAMOS PRONTO.

